Sin lugar a duda, uno de los factores más notorios de las consecuencias que produce la contaminación de nuestro planeta, es el brusco cambio climático que se ha producido. Inviernos más fríos y veranos cada vez más calientes, son a penas un hilo de la madeja. La única solución eficaz a estos problemas climáticos, es sustituir los combustibles fósiles y nucleares por las energías renovables, siendo esto acompañado por el uso responsable de estas energías.
Greenpeace se ha esmerado para probar que esto sí es posible. Su único inconveniente es conseguir apoyo político para poder hacerlo realidad.
Básicamente, el objetivo es la eliminación progresiva de la energía nuclear y de los combustibles fósiles. Estos cambios producirían beneficios conciderables, no solo para el bienestar del planeta sino que también variarían de un modo considerable los precios de los combustibles fósiles y la creación de miles de nuevos puestos de trabajo.
El sistema de energías renovables, no es un sueño lejano, en nuestros días ya se ha implementado a pequeña escala. Se ha conseguido adaptar vehículos comunes y corrientes para utilizar estos combustibles no dañinos. Por otra parte, los ciudadanos que desean contribuir con el cuidado medioambiental, invierten en colocar paneles solares en los techos de sus casas para reducir el consumo eléctrico habitual, esto hace ahorrar al menos un treinta porciento de la energía generada mensualmente en cualquier hogar. Otro método de energía renovable que esta en constante crecimiento y es muy considerada por los gobiernos, es la energía eólica, la cual es aquella que se obtiene del viento mediante molinos.
Greenpeace trabaja constantemente para hacer posible que para el 2020, el cincuenta porciento de la electricidad a consumir proceda de fuentes de energías renovables. Partiendo de esta base, se pretende lograr que para el año 2050 el total de la energía se genere a partir de éstas.
.